Hace poco me encontraba con uno de esos problemas de resolución aparentemente imposible en una máquina Windows Server 2008 de 64 bits.
En ocasiones, la información y soporte que Microsoft dan al respecto son tremendamente pobres y a veces incluso dicha información es confusa o inexacta.
Tal fue el asunto que me tuvo ocupado con la susodicha máquina hasta casi el borde de la desesperación. Sin pistas, sin ningún otro caso descrito similar en ningún foro, la cosa pintaba mal. Sería el típico caso en que la mayoría de administradores de sistemas habrían optado por reinstalar todo el sistema operativo. Pero en mi caso, eso no era una opción.
De hecho, nunca me ha parecido una opción.
Reiniciar o reinstalar vendría a suponer, en la analogía de un médico, amputar una pierna porque no se esforzó lo suficiente en encontrar la causa que le provoca el dolor al paciente.
Así que vamos allá. La solución fue usar la fuerza bruta en un modo en el que se pueden solucionar otras muchas complicaciones en Windows.